VENDEDORES DE AGUA: LLANTO CON MEDIDA
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"Por su locura perecieron"
Baruch
ANOTACIONES A UN TIEMPO Y TODOS LOS TIEMPOS
Ramón (Monchi) H. Jurado
El INAC - Instituto Nacional de Cultura – publicó en 1975, la obra que anotamos.
Cinco décadas pasa´a la fecha - como diría mi madre en su habla de la academia abierta de Punta Fogón, Las Tablas, capital de la provincia de Los Santos-. El Azuero peninsular que se hunde en el Océano Pacifico al Sur Oeste de Panamá.
La obra formó parte de la COLECCIÓN MÚLTIPLE. Dirección de Justo Arroyo, de la Academia de la lengua. Foto de Dioselina y Dibujo de portada de Ricardo R. Mata
Desde Herenia la lejana, El Meteórogo. Cruce de cartas – y su densa reflexión sobre el tiempo incrustado en la mente – y la muerte. Perdieron el rastro. Calidonia 126. La Casa en el cuarto siete. Retengo :
DE LAS COSAS QUE OCURRIERON CUANDO LA INCORREGIBLE AUSTROBERTA TAPÓ LA OLLA
“Cuando los vendedores llegaban al pueblo el buen humor se esparcía como agua bendita. Se desparramaba por calles, techos y portales. Llegaba a todas partes menos a la casa de Don Pascual”. Muchos alegan que era cosa muy vieja, quizás de generaciones mismas su hondo rencor a los vendedores (..)
- No veo qué tiene de malo vender cosas – negritas nuestras – replicaba Austroberta, la sin hijos –. Monchi no entrará en la disputa de saber si el agua es una cosa, vendible y también “bebible” o, parte de la gente creada en unos seis días, por un Dios capaz de medir las lágrimas, tanto como la profundidad de los océanos. Es decir, lo sin derecho y por ende vendible y el resto de la bolita del mundo...amén.
- “Qué por qué a Austroberta le gustaban los vendedores?
- Ve tú a saber-.
- No va a llover- En eso Don Pascual fue irrevocable. No mentía. Austroberta no recordaba un pronóstico equivocado. Pero....
- ¿Vendedores en mi casa?
- Ah, no. Eso sí que no !
- Si llegaron, se quedan !
Sigue un extenso atarantamiento, - negritas nuestras – provocado por los vendedores. Aquello le entraba al penetrar en "las soledades del alma".
"A quién se le ocurre, se decía, que el mundo se podía hacer en seis días. Y en el supuesto que se pudiera, qué necesidad de tanto apuro? (...) Nadie lo apuraba (,,,)
- Podría decirles la verdad, pero no lo haré- gritaba a pecho abierto el vendedor dando vueltas y haciendo sonar como un desaforado el haz de ollas gigantes que cargaba.(...)
- Me quedo con una.- Resultó que no se abrió..por lo trastocada-
- Apártense carajo , que esta olla la abro yo!
La narrativa que sigue es un tablero increible y de una cierta violencia – opuesta al manejo de la delicada descripción de la paja en movimiento, ritmada a la altura del cholo Victoriano Lorenzo, en su huida...Ref. Desertores.
Verdadero "estruendo de campanas" el cuerpo a cuerpo – patadas incluidas, alarma de fuego...sus pantalones casi en el suelo por el forcejeo y
Austra ....Austra...gritó al fin el pobre hombre...
_ ¡Señores, se la llevó el demonio!
P.S. A Steven Hawcking le preguntaron ¿ qué hacía Dios antes de esos 6 días?
Respondió : crear el infierno para los que hicieran esa pregunta
Vale preguntarse con Monchi: ¿dónde carajos estaba el demonio antes y después de ese “apuro” ….. Para hacernos creer que el agua no solo se bebiera, se vendiera- como el buen humor - y fuera objeto de despojos “ coordinados” ,y reasentamientos de la gente?
Voz de la Academia de Filosofía de Panamá.