POEMAS DEL YO SOY, EN LA URGENCIA DEL AMOR
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Estoy de paso por mí,
tiene mi amor prisa, tiene
mi vida el camino, la lucha
que nunca cambia ni duerme
que muere si queda quieta
Y, cambiando permanece.
Así te quiero, de prisa,
siempre otro, el mismo, viviente;
Te quiero como la vida,
A veces te quiero siempre,
A veces nunca te quiero
Y a veces te quiero a veces.
Ediciones Tareas, Panamá, publicó en 1965 esta joya de Poemario cuyo autor, José de Jesús (Chuchú) Martínez no necesita presentación. Filósofo y matemático. Co fundador, junto con jóvenes “cooperantes” del gobierno francés, Hubert Cuilleron, entre otros, las Escuela de Matemáticas y con Joseph Jos, la de Francés, en la Universidad de Panamá.
Doblemente preciosa es la publicación, puesto que los dibujos de portada y contraportada de los diez poemas retenidos, llevan la firma de Alberto (Pimpito) Dutary. Pintor y fundador del Instituto Panameño de Arte, en la Sede de Avenida Perú de la Ciudad Capital de Panamá.
“No es de ti que tu amor brota”
I
Eco del mío, tu amor
no es más que el mío de vuelta,
Amor mío que me viene
Amor tuyo que me deja.
Contigo me estoy amando,
te usa mi amor y te emplea
para amarme desde tí.
Para besarme te besa,
te toca para tocarme,
Para beberme te llena.
“Hemos huído del cuerpo”
II
Nos fugamos por lo alto en los pensamientos
Y en los sueños por lo hondo.
Nos hemos abandonado,
nos quedamos sin nosotros
y nos vemos, nos oímos,
te avergüenzas, me abochorno.
Mira lo que ha sucedido
por dejar los cuerpos solos,
por negarlos y dejarlos,
amor, lo cogieron todo;
hipócritas, los negamos
los traicionamos, miedosos:
bajémonos ya del alma,
vámonos ya con nosotros.
“No hay olvido, no hay perdón”
IV
El pasado permanece
y permanece el delito,
con nosotros viven, crece.
Se alimentan de nosotros
y a nosotros se parecen.
.....................................
Mañana, ayer, todo es hoy.
No nace el tiempo, ni muere.
“Llegué tarde a mi pasado”
VIII
Llegué de noche a mi vida,
cuando yo vine ya era otra persona distinta,
llegué muy tarde a mi mismo
Y a mi propia despedida,
Cuando yo vine, no estaba,
de lejos vi que me iba,
de lejos me saludaba,
de lejos me sonreía
Te quiero a partir de mí
Con la existencia mordida,
Solo desde hoy, hasta hoy
y con mi persona íntegra
“No hay soledad más rica que la que gozo contigo”
IX
Yo ya no sé ni si existes
ni se estás aquí conmigo,
porque yo ya no te toco,
amada, ya no te miro;
mas cuanto veo en el mundo,
cuanto en él toco y respiro,
tiene el color de tu alma
y el color del amor mío.
Teñiste de tu alma el mundo
y mi amor te ha trascendido.


Voz de la Academia de Filosofía de Panamá.