LO INTERGENERACIONAL, ENTRE MENTORÍAS Y FALSOS DEBATES
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“Mi generación no recibió herencia de nadie”
Sucede con la intergeneracionalidad, algo que recuerda sopas de minestrone.
Demasiadas “verduras” cohabitando, con pretensiones de alzarse como si fuesen una.
Con variantes en olores y saberes.
Así se nos ha metido de cabeza, tanto en políticas “educativas”, como en el escenario de lo pretendidamente “académico” y de alto vuelo intelectual. Cuando en realidad se trata de vender una cierta “ideología edadista”.
Se crean y promueven “universidades”, “cátedras” intergeneracionales. Sumadas a aprendizajes en lo intergeneracional. Y, por supuesto, no puede faltar en medio de todo ese mazacote, algo que “dialoga” entre e intra generaciones... Se inventará, de no existir.
Se entiende y es moneda corriente aceptar el término intergeneracional como “todo lo que ocurre y se relaciona o involucra a dos o más generaciones de personas de distintas edades. Y se usa para hablar de la comunicación, el aprendizaje y la convivencia entre jóvenes, adultos y personas mayores.” Inocente definición de diccionarios.
¿Qué no se dice?
Mal disimula una intergeneracionalidad definida sobre la base de la edad, los diversos matices comunicacionales íntimos que una generación de atletas olímpicos —para dar un ejemplo— pudiera comunicar a atletas masters. Son los mayores de 35 años.
La generación de la velocista panameña Rosalía Abadía, especialista en 800 m. ¿Qué le comunicó a la de Rita Alcázar, igual velocista y especialista en 100 y 200 m?
Aparte las lecciones de “no rendirse” y, sobre todo: “uno nunca se debe engañar entrenándose”.
- A veces el entrenador te dice: ¡Haga tres series de 30 m con recuperación de 2 min!
- Y resulta que en vez de 2 haces 5 min.
- ¿Quién engaña a quién?
- Y luego, cuando se va a un control del trabajo... Definitivamente no aguantas.
Entonces, ¿dónde y cómo queda escrita la memoria “educativa” de ese aguante requerido y a enseñar de todo ese aprendizaje?
¿Quién puede reclamarlo, como lo suyo, su herencia transmisible entre generaciones de atletas?
¿Qué tipo de mentoría se haría necesaria y además útil, desde el punto de vista de la técnica de carreras de 800, 200 y 100 metros, para recoger todos esos SABERES y sus aguantes... a CUALQUIER EDAD. Y entonces, solo entonces, “dialogar” con el trabajo de generaciones de atletas que dejaron de competir y no precisamente por ser “personas mayores”?
Como se verá, estamos abriendo las puertas a falsos debates, algunos sofisticados y elevados a rangos universitarios. Poniendo en evidencia una peligrosa visión edadista en grado extremo, en lo que se refiere a la transmisión de saberes, la fuerza y el coraje que exige el aprender y enseñar...
Gordo problema que amerita ser replanteado en su verdadera dimensión. Cuerpos, mentes y almas... Debate harto complejo.
Puesto que la edad no define ni a la persona y menos a sus generaciones. Longevas o jóvenes.
Y me atrevo a ir más lejos: no existe tal cosa como una tal “educación intergeneracional” en un mundo que exige a cada persona aprender a ser y su padre y su propia madre.

Academia de Filosofía de Panamá.