ENTRE VIDA Y MUERTE: EL VERTIGO METAFISICO DE LA VEJEZ
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“El adulto se comporta, generalmente en la juventud, como si la vida se detuviera a los 60 años. Como si nunca llegara la vejez (.) Jubilados, como si ya hubiera sonado una cierta hora (una fecha fijada de antemano, o negociada). Llegado el día, - del retiro – de ordinario se prefiere la vejez, a la muerte”.
Separada de nosotros- la vejez - por un tiempo tan largo (longevidad) que aparece a nuestros ojos, como si fuera la eternidad; ese futuro lejano, se nos antoja irreal. Y luego, sabemos que los muertos – a no confundir con la muerte- son nada; es aquí donde surge un cierto vértigo metafísico. Una nada que , en cierta forma nos tranquiliza: no plantea ningún problema. "Se deja de ser”. Y punto. Sin embargo, conserva identidad esa desaparición.”
Simone de Beauvoir; La Vejez; 1970
“Se sabe que el envejecimiento se manifiesta por un crecimiento – sabemos también hoy, del abismo que se abre entre crecimiento y desarrollo - del tono funcional subcortical y (.) desde el punto de vista clínico, por fenómenos extrapiramidales (trastornos motores, resultado de una lesión. Ni parálisis, ni trastornos cerebeloso o sensitivo), luego por la rigidez al andar y por los movimientos del enfermo hasta adquirir el aspecto clásico de la enfermedad de Parkison senil”
Ana Aslan – Contra la vejez, 1986
La vejez, define una identidad que es cultural. Más allá de una apuesta entre salud y enfermedad.
Cuando Isaías García Aponte, fundador de la Cátedra de Estética, - Filosofía 410- Facultad de Filosofía Letras y Educación, publica Naturaleza y Forma de lo panameño (1956), está muy lejos de imaginar la resonancia, casi magnética , que su ensayo tendría, medio siglo después, más allá de la búsqueda de una esencia de lo panameño. Y de neutralidades amarradas a ella.
Hace entrar, Isaias, - como “Pedro por su casa”- una cierta cosa, en el debate interminable y por momentos extremadamente ambiguo entre Geriatría y Filosofìa/Estética.
Pulseo, en torno a envejecimiento, por una parte y, vejez por la otra. A imagen de una especial hamburguesa espacio/territoriada, atrapada en el tiempo – Ser y el tiempo, para Heidegger-. Para nosotros, balanceo pendular de una cuestión que pretende saber, o simplemente se pregunta, si o no la naturaleza del fenómeno del envejecimiento, es capaz de asumir forma y a la vez esencia - construcción cultural- de la vejez humana.
En términos más simples..¿ es la vejez humana, fuente de permanencia de una cierta identidad? - “ cuando yo era pela´o”....hasta el hoy, aquí y en persona-
¿Se puede afirmar lo mismo del envejecimiento? ¿Qué es esa identidad llamada vejez? En femenino o en masculino.
Y la pregunta de oro: la identidad ¿es acaso esencia? ¿ Puede existir una identidad vaciada de esencia? ¿Sin forma ?
El color de la piel, orientaciones sexuales, situaciones discapacitantes, mujeres, niñez y adolescencias, migrantes; se piensan o perciben, como identidades...¿ cuanto hay de esencial o de contingente en semejantes “formas” de ser/existir/pensar.... ¿Ser y estar en el mundo?
Vejez, bondad, belleza
La lengua, que se dice inglesa, aporta un enorme desfase entre “vejez y envejecimiento”. El growing on age..en Samoa o en Springfield, Mass. Pavarandó en el Darién panameño, apunta a un crecimiento, sin un verdadero desarrollo, inclusivo y humano. Si seguimos a Ana Aslan y además le agrega algo que retenemos: la dimensión de “gusto” o “disgusto” estéticos del fenómeno:
“La fealdad me crispa, me bloquea, me parte en dos. No sabría vivir en un ambiente repugnante. La vejez, la fealdad, la mentira, he aquí lo que más detesto.” Aslan, Op. Cit, página 80. - Negritas nuestras-.
Simone de Beauvoir, no quiere regalarle nada al imperativo categórica de lo “natural”/humano y menos servir de apoyo para seguir cavando la gran fosa comùn del genocidio global de los dejados atrás por “economías, verdes, naranjas, azules, plateadas”. Vejeces repugnantes y feas, hediondas. Desechos que vomita el bendito o maldito desarrollo ..ahora tecnológico y digital...- Mismo que clama por cerrar universidades, incapaces de producir mano de obra a digitalizar.-
Desde la antigua Grecia, nos dirá, existe un pulseo entre juventud y vejeces. Mucho más rudo el combate entre feminidad/fecunda y virilidad endemoniada. - Gaïa vs Uranos . El odio de este a sus hijos, reflejo de una insaciable fecundidad.
Hoy lo vemos en sentido contrario. Ensalzar abuelidades que ocultan en cierta forma, odio a mujeres que se niegan metamorfosearse en máquinas “productoras de pela´os”. Las abuelas, en algunos casos, obligadas por decretos ejecutivos, a asegurar el cuidado de los nietos...Para que las mujeres en edad reproductora, sigan y trabajando y pariendo. No hay jubilación para ellas. Cambio de roles y de máscaras...
Duro escoger entre ser y no ser.....Entre “ soberanía y una identidad nacional “ enclavada”” O, lo que es lo mismo: una cierta identidad ..sin esencia..
Finalmente , entre el ser y la “nada”.
Lacan lo ilustra en forma dramática. ¿Razón para aceptar morir...viviendo, como perros sin amos, sin Patria, ni hogar?
Los anti Géra, gérôn - términos griegos que designan la edad avanzada. El derecho a la ancianidad, a la diputación, fue pervertido.. Robado literalmente por la mediocridad de la más vulgar , grosera y asquerosa “caridad científica” de una cobarde discriminación por motivos de la edad en la vejez.
¡Miserables Hipócritas!
Dan ganas de gritar: Viejos/as del mundo entero.... ¡ Indignaos!

Academia de Filosofía de Panamá.