EL CONSENSO DE MONTEVIDEO Y LA SOCIEDAD CIVIL
02 agosto de 2026
  
<div align='center'>EL CONSENSO DE MONTEVIDEO Y LA SOCIEDAD CIVIL</div>

La trampa de un callejón de burocracia internacional, sin salida.

ECLAC-CELADE, “complacidas en hacer referencia a la Sexta Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo en América Latina y el Caribe, que tendrá lugar del 18 al 20 de agosto de 2026 en el Radisson Montevideo Victoria Plaza Hotel, de Montevideo”.

“(...) invitan a una reunión de información virtual el viernes 7 de agosto, en horario decidido/hora de Chile, a fin de compartir información sobre el proceso de organización de la Sexta Conferencia”.

Es necesario aclarar, como preámbulo, la diversidad de texturas, sabores y olores que componen el tejido social que se cobija bajo el paraguas de “sociedad civil” de personas mayores organizadas... Academias; cátedras de personas mayores en facultades universitarias; universidades comunitarias; escuelas de Filosofía en Valparaíso, Chile; confederaciones de jubilados y pensionados en Argentina, Perú y Chile; federaciones nacionales de atletismo máster; exfuncionarios/as públicos e internacionales interesados/as...

Grosso modo, no son parte de gobiernos y, menos todavía, de gobernanzas en un Estado de derecho y democrático, aun cuando se aspira a ser “referentes privilegiados y confiables” en democracias participativas.

En segundo lugar y, por extensión, aplicable al Plan Madrid 2002 sobre envejecimiento mundial, ni uno ni otro son instrumentos de derechos humanos.

Lugar de la agenda de envejecimiento y vejez en el Consenso de Montevideo

Aparte de las menciones en los considerandos, son dos las referencias específicas en la parte resolutiva, llamando a:

A. Integración plena de la población y su dinámica en el desarrollo sostenible con igualdad y respeto de los derechos humanos

Profundizar las políticas públicas para erradicar la pobreza (Objetivo 1 de Desarrollo del Milenio. Agenda 2030).

Aplicar un enfoque de derechos humanos con perspectiva de género (mujeres mayores y altamente envejecidas)... fomentar la inclusión social.

B. Envejecimiento, protección social y desafíos socioeconómicos —agrego culturales y simbólicos—. (Ver Carta de San José).

En primer lugar, el reconocimiento de las personas mayores como sujetos/as de derecho, quienes, habiendo desempeñado y continuando desempeñando un papel activo en las diversas áreas del desarrollo y del conocimiento, son (...) actores clave en la elaboración de las políticas públicas.

(...) Las personas mayores, en razón de su edad y condición —elemento extraño e incomprensible, sin definición en el texto—. La ambigüedad, políticamente correcta, se presta a un sinnúmero de elucubraciones, medias verdades y medias evidencias sacadas de la epidemiología en la región... ¿Se trata de enfermos, discapacitados, necesitados de cuidados y cuidados paliativos?

Continúan siendo discriminadas en la elaboración de políticas públicas y son víctimas de abusos y maltrato... Lo cual incide en el ejercicio de sus derechos... (Ver comunicado de cierre).

  • Siempre sorprende que, en la sala de embarque de COPA, sea en Panamá o en EE. UU., el personal de la compañía pregunte: “Señora, ¿dónde está su silla de ruedas?”.
  • Respuesta: “¿Usted la ve en alguna parte?”.
  • O: “¿Necesita silla de ruedas?”.
  • Respuesta: “¿LA HE PEDIDO?”.

Importa destacar las referencias tanto al fenecido Grupo de Trabajo ad hoc del ECOSOC como a sus catorce (14) “indecentes” sesiones... Alexander Kalache, dixit.

Salir sin un garabato de borrador que sirva de documento de trabajo al nuevo equipo... —inventor del agua tibia—.

El balón está ahora en ONU/Ginebra.

Lo patean nuevos centrocampistas/toreadores de San Fermín... sin España: federaciones internacionales especializadas en envejecimientos —plural—...

Viejas ONG rodadas en “mostrar payasitos/as en efímeras escenas de un circo especial que logre, por fin, el nuevo consenso paritorio global, por cesárea, de una nueva Convención en la ONU”.

Igualmente, el Consenso de Montevideo hace suya la Carta de San José sobre los derechos de las personas mayores. Tercera Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento en América Latina y el Caribe, del 8 al 11 de mayo de 2012. La silla de Panamá estuvo vacía. Igualmente, cinco años más tarde, durante la Cuarta Conferencia en Asunción, Paraguay, en 2017.

Entre 2013, año de adopción del Consenso de Montevideo, y 2017, paradójicamente, Panamá lideró en el Secretariado Permanente de la OEA un grupo de trabajo destinado a redactar y adoptar un instrumento interamericano de protección de los derechos humanos de las personas mayores.

Sin explicación alguna, un denso silencio administrativo prolonga por diez (10) largos años el bloqueo de la adhesión del país al instrumento —negociado por su propia diplomacia—. La bola se patea entre la Presidencia de la República y la Asamblea de Diputados de la Nación.

El único instrumento de derechos humanos que PROHÍBE DISCRIMINAR POR MOTIVOS DE EDAD EN LA VEJEZ es dejado de lado para anunciar, sin ninguna vergüenza ni pudor, “nuevas leyes que aseguran ‘dignidad’ y mejoras en las condiciones de vida de los adultitos mayores”... Sujetos a tutela y a pastoreo social... Sin derechos...

La sociedad civil, en cortesía de sala ante la pasada Comisión de Relaciones Exteriores, fue mandada “por un tubo”... “¡Vuelvan al cabildeo!”...

Payasitos con las bembas coloradas... lo están pensando...

Cogito ergo sum

¿Por cuánto tiempo?

Comunicado relacionado
Puede consultar el comunicado mencionado en este artículo en el siguiente enlace:

Comunicado del 30 de julio (PDF)
Logo de la Academia de Filosofía de Panamá

Voz de la Red Continental de Personas Mayores de América Latina y el Caribe